Diplomado en prevención psicosocial en familia, infancia y adolescencia

Volví a tomar la decisión de empacar mi maleta. El primer elemento del equipaje fue la humildad, el segundo el amor por lo que hago y el tercero la paciencia. Todos ellos estaban bien acomodados en la estrechez de la valija.  

Nada fácil es desplazarse por los municipios y contar con tantos factores que deben jugar a nuestro favor. Cuando digo nuestro no solo es el mío, es el de HUMANIZANDO.

PRIMERO: La disponibilidad del target group.

SEGUNDO: La cercanía que se logre despertar con el o los posibles interesados.

TERCERO: El interés por la temática.

CUARTO: Capotear la situación de la matrícula.

QUINTO: Lograr mantener el interés de principio a fin por parte de los prospectos.

SEXTO: Combinar la rigurosidad de la presentación con un acercamiento al corazón de las personas, buscando dejar un bonito recuerdo del paso por el municipio y ganando un amigo (a) en cada ciudad que se visita.

El objetivo es pedir permiso a los funcionarios del Estado para enriquecernos con la experiencia que ellos tienen a través de la cotidianidad en su labor.

Son inimaginables los relatos que se escuchan en esas entrevistas.

La preocupación es generalizada: A COLOMBIA LE INTERESA LA NIÑEZ. Así como también es cierto que en cada rincón que se visita hay una historia de dolor vivida.

¿Pero qué ocurre? ¿Cuáles son los obstáculos para lograrlo? ¿Si hay una verdadera corresponsabilidad en el tema?

Las horas avanzan, las montañas se pierden con ilusiones de todos, las carreteras a veces son suaves para el andar y el peregrinaje, otras veces se ensaña con los viajeros. Pareciera que esas dificultades intentaran persuadir el regreso. Pero no hay marcha atrás. Hay una decisión tomada y se avanza... se avanza... aún con factores climáticos en contra, altivez de los funcionarios, en fin en fin... mil y una forma para huir pero firmes como el soldado de plomo, aquel de los cuentos infantiles que perdió una pierna en su intento por lograr la paz, y que aún con la dificultad física jamás perdió la esperanza de lograr el sueño para enamorar a la princesa.

Hay momentos de silencio. Otros de euforia y muchos comentarios. Los viajeros continúan, Son cómplices en la decisión de seguir... seguir.

Ciudad por ciudad, oficina por oficina me voy llevando el sentimiento o la querencia por hacer lo mejor, y otras también, no muchas afortunadamente, la indiferencia de algunos funcionarios a quienes el tema ya logró cerrarles el sentimiento y navegan en el mar de la obligación de su tarea sin detenerse a mirar su impacto.

Es un cúmulo grande de experiencias. Es la sumatoria de tantas circunstancias. Por qué eso somos: circunstancias.

Debo doblegar mi "ego". Esperar con paciencia a ser atendida o algunas veces a recibir una excusa para no atenderme.

Por eso en ese equipaje cada vez más ligero llevo la humildad como fuente inagotable de la travesía.

Solo soy un peregrino que en sus carpetas lleva dibujada la imagen de una niñez feliz, y en su corazón la esperanza de aportar con un grano de arena para conseguirlo.

Avanzo con la mirada en el firmamento, con el calzado procurando dejar huella y con mi actitud una invitación a servir.

Mi sueño: lograr que HUMANIZANDO sea escuchado con voz fuerte, con mi voz grave, con el transmitir de nuestro interés por alcanzar el equilibrio para la niñez y con la certeza de vivir una AHORA donde los pequeños que nos acompañen solo sean protagonistas de sonrisas. Donde el manto del dolor y la angustia se aleje de la vida de ellos y donde los cuidadores entendamos que diariamente hay que escribir en el alma de esos pequeños palabras de amor y ternura. Sólo así lograremos esa COLOMBIA que queremos.

No la que hoy es intolerante a un comentario, la que desborda odio y división por que no se acepta la diferencia, la que se siente con derecho de maltratar a las minorías y aquellas que escudadas en la fé están interviniendo el discurso político.

Sueño con que las aguas cristalinas que bañan los municipios de Santander, logren reflejar la niñez, que el verde de las montañas sea la esperanza en el corazón de ellos, que el cielo despejado sea un sin límite para alcanzar sus sueños, que las administraciones municipales no duden en invertir en programas de apoyo para que alcancen sus metas y sueño también donde todo a quien visite estreche mi mano y una sus cinco a la quimera de HUMANIZANDO: lograr niños felices.   

Hoy espero el resultado. Sembré. Puse la semilla. Eche la red. Qué la pesca sobreabunde.

 

 

 

 

 

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